Terapia de crecimiento personal integrando la psicología y el coaching

La terapia de crecimiento personal está dirigida a aquellas personas que quieren profundizar en su autoconocimiento y enriquecer cada una de sus áreas vitales, dando mayor sentido y trascendencia a su vida. Integramos herramientas de la psicología y el coaching para potenciar el autoconocimiento, la autoaceptación y la gestión emocional para que puedas conseguir los objetivos que te has marcado.

Uno de los principales objetivos del crecimiento personal es que la persona sienta mayor paz en el presente, esta terapia nos hace cuestionarnos aspectos importantes de nuestras vidas y dejar de lado el piloto automático. Sirve para encontrar el rumbo o para, una vez que tenemos claro nuestro camino, sentir que remamos con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra conciencia y recursos emocionales hacia la dirección que hemos escogido. Eso es importante porque estimula nuestro propósito y sentido en la vida, pero no siempre asegura el éxito.  Una de las partes importantes es la gestión de la tolerancia a la frustración y el discernimiento entre lo que depende de nosotros y lo que no para desarrollar uno de los pilares fundamentales del crecimiento personal, la aceptación.

La terapia de crecimiento personal es un viaje en el que tú mismo/a irás abriendo camino con la guía del terapeuta que proporciona herramientas y te da feedback a lo largo de todo el proceso. Esta terapia te aportará herramientas para gestionar las emociones que te servirán para toda la vida. Con el apoyo del terapeuta aprenderás cuáles son tus puertas de entrada para conseguir una mayor relajación y concentración que te permitan entrar a un estado de conciencia más elevado. Aprenderás como autosugestionarte ara conseguir tus objetivos través de la autohipnosis y las visualizaciones creativas. Reconocerás tus emociones y obtendrás mayor luz en situaciones ambiguas con las técnicas de integración cerebral. Integraremos también elementos de la terapia sensoriomotriz para regular las emociones y gestionar los pensamientos para que tengas bien integrado un entrenamiento que sea sostenible.

Yoga durante el embarazo

El yoga prenatal ayuda a preparar el cuerpo para el trabajo de parto y a manejar los intensos cambios emocionales y físicos. El yoga nos ayuda a:

  • Preparación para el Parto: Fortalece los músculos y articulaciones para soportar el aumento de peso. Aumenta el control del suelo pélvico para facilitar el parto y disminuir el riesgo de desgarros, incontinencia o prolapsos vaginales.
  • Físicos: Mejora la flexibilidad y la higiene postural. Alarga la columna vertebral y crea más espacio para los órganos internos y el feto en crecimiento, lo que aumenta el confort.
  • Emocionales: Es un ejercicio de baja intensidad que reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Fomenta la relajación, calma la mente y profundiza la conexión con el propio cuerpo y con el bebé. La reducción de la ansiedad puede disminuir los riesgos de complicaciones como partos prematuros o bajo peso al nacer

Yoga en el posparto

El yoga es una herramienta valiosa para la recuperación física y emocional en esta nueva etapa que ayuda a la recuperación física, tonificando de nuevo los músculos para recuperar el cuerpo en menor tiempo. Fortalece el suelo pélvico y activa el abdomen profundo sin generar presión.

  • Emocionales: Ayuda a combatir la depresión y mejora el estado de ánimo y la energía, lo que puede mejorar la calidad del sueño.
  • Salud y Bienestar: Alivia tensiones musculares y ayuda a prevenir problemas como la incontinencia urinaria. Proporciona un espacio para la escucha y el autocuidado.
  • Yoga con Bebé: La práctica posparto puede compartirse con el bebé, reforzando el vínculo.

Consideraciones y cuándo empezar

  • Autorización Médica: Es esencial recibir la autorización médica antes de comenzar cualquier programa de ejercicios.
  • Parto Natural: Suele recomendarse retomar a partir de la quinta o sexta semana (aproximadamente, tras la cuarentena).
  • Cesárea: El proceso de recuperación es más largo; se recomienda esperar entre 6 a 12 semanas.

Progresividad: Se debe ir lento y constante. El objetivo es acompañar la recuperación, no forzarla, y evitar posturas que ejerzan presión excesiva en el abdomen (en caso de cesárea, evitar torsiones profundas y posturas boca abajo).

Más información y citas

Si quieres saber más sobre este servicio o resolver cualquier duda, puedes ponerte en contacto conmigo sin compromiso. Estaré encantada de escucharte y valorar tu caso para ofrecerte el acompañamiento más adecuado. También puedes solicitar tu cita y comenzar tu proceso cuando lo necesites.